Cuando entras al espacio de la práctica de Kundalini Yoga, es inevitable hacer contacto con algo más profundo. El linaje y el legado traído por Yogi Bhajan a occidente, basado en la tradición Sikh, el Tantra y el Yoga, nos acerca a la comprensión de la naturaleza divina del universo y del ser humano mientras que nos permite reconocer, a través de la experiencia, siempre única e individual los patrones de la mente que condicionan nuestra experiencia.

La práctica de Kundalini Yoga es muy variada, las Kriyas (secuencias de posturas, movimientos, respiraciones, gestos y mantras que nos llevan a un estado específico), son la piedra angular de la práctica y han sido transmitidas sin cambios por largo tiempo; estas pueden ser desde muy ligeras hasta extremadamente desafiantes. El maestro es solo un canal que comparte esta tecnología que se presume se mantuvo secreta durante mucho tiempo.

Kundalini Yoga ha reforzado y renovado en mí el sentido de la disciplina a través del concepto de la sadhana, como la capacidad de sostener un esfuerzo prolongado, con una intención clara, un interés genuino y sin violencia hacia uno mismo, traducido en una práctica regular. En ese espacio contenido he podido navegar por las capas de mi mente inconsciente, reconociendo mis patrones, limitaciones y áreas de oportunidad para seguir creciendo en mi vida personal y profesional.

Además de esto, he encontrado en la práctica de Kundalini Yoga un espacio
donde ofrecer mi devoción pues, Kundalini Yoga nos invita a ver a Dios en todo y en todos, todo el tiempo, recordando que somos sagrados y que podemos vivir felices y saludables.

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