Uno de los principios más importantes dentro de la práctica The Rocket® (creada por Larry Schultz) es “función sobre la forma”. Sin embargo, creo que esta es una idea que podemos aplicar en nuestra práctica independientemente del estilo de Yoga que estemos haciendo. En lo personal, este principio ha cambiado de una forma muy profunda mi forma de ver y entender el Yoga. 

En nuestra sociedad occidental hemos estado acostumbrados a darle valor a las cosas por su apariencia externa, donde el significado de éxito, en muchos casos, depende de los logros que se pueden apreciar a simple vista por los demás. Por supuesto que estos logros tienen valor y mérito, y suelen ser el resultado de hacer las cosas con dedicación y compromiso, cualidades que en lo personal considero muy importantes. Sin embargo, comúnmente nos acercamos a la práctica de Yoga con esta misma mentalidad, y esto puede resultar contraproducente en relación a lo que el Yoga puede aportar a nuestra vida. 

Durante los años que llevo practicando y dando clases de Yoga, he escuchado muchas veces comentarios como “no hago Yoga porque no tengo la flexibilidad/fuerza necesaria”, “no tengo el tipo de cuerpo que se necesita para el Yoga” o “no soy bueno en Yoga”. Muchos de nosotros en algún momento hemos compartido estas ideas y hemos tenido la sensación de “no ser buenos en Yoga”, y aquí es donde cobra relevancia esta enseñanza de Larry Schultz, ya que este tipo de comentarios parten del principio de que el valor del Yoga depende de su forma externa, y es normal que como occidentales lo veamos de esta forma. Sin embargo, el Yoga – como práctica oriental – nos invita a cambiar nuestra perspectiva y a darle mayor importancia a la función que el Yoga tiene en nuestra vida. Por función nos referimos a como la práctica nos hace sentir física, mental y emocionalmente. 

Por supuesto que con constancia el cuerpo va obteniendo mayor rango de movimiento, flexibilidad y fuerza, y podemos ver como podemos hacer posturas que en un comienzo eran difíciles. Pero es importante considerar que esto se obtiene como el resultado natural de la consistencia en la práctica, y no tanto como la meta de la práctica. 

La forma externa de la práctica tiene importancia en cuanto a mantener un buen sentido de alineación, pero no en cuanto a que tan “avanzadas” se ven nuestras posturas externamente. Si estamos respirando adecuadamente, estamos mentalmente presentes y tenemos una buena alineación, desde mi punto de vista estamos haciendo una práctica muy avanzada, independientemente de que tan “profundo” estamos entrando a la postura. Por supuesto que es importante sentir el trabajo que estamos haciendo durante la práctica, pero respetando siempre los limites de nuestro cuerpo, buscando ese punto medio entre esfuerzo y relajación.

En palabras de Larry Schultz: practicando con intención, mas no con ambición. 

Si bien la intención que cada quien tiene al practicar es algo completamente personal, te invito a hacer la práctica desde esta perspectiva, a prestarle mayor atención a la función y no tanto a la forma, y a observar cual es el resultado a nivel físico, mental y emocional.

Recuerda que el Yoga es una práctica para tu propio bienestar y en la cual no hay competencia. 

Namaste,
Alejandro Arrangoiz

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